Claim: Lois Lane
Pareja: Nathan Scott
Tabla: Tabla de Maslow
Autor: Redgirldarkness
Necesidades fisiológicas (alimentación, agua, aire).
Era el partido de “La locura de media noche” y uno de esos eventos que Tree Hill High realizaban para recaudar dinero para sus propios beneficios. Aunque se trataba de un partido amistoso entre los jugadores de los Ravens y al equipo lo habían dividido en dos, Nathan Scott (el mejor jugador y el chico que prometía grandes cosas en un futuro no muy lejano gracias al baloncesto) se encontraba esa noche en los vestidores, quizá muy nervioso para admitirlo delante de su padre. Jamás le daría el placer a Dan Scott de humillarlo, y mucho menos esa noche que era tan especial para él. El ganar o perder no afectaba su camino al real campeonato que se llevaría dentro de unos meses, pero un evento en Tree Hill High, era después de todo eso… un evento y muchas personas estaban allí sólo para verlo a él y no las decepcionaría. Su novia Peyton quizá se encargaría de cerrarle la noche con broche de oro, pero eso era lo de menos ¿cierto? Chicas no le faltaban, así que terminar en la cama con alguna era el último lugar en su lista de prioridades. Empezó entonces a acercar los tenis que usaba siempre… ¿era su imaginación o esa noche pesaban más de lo normal?. Poniéndose cada uno en su respectivo pie, el chico dio una última exhalación para decirse mentalmente a si mismo “estoy listo”. El ruido se hacía cada vez más intenso en las gradas; incluso podría jurar haber escuchado los cantos de las porristas que indicaban que el partido de la noche estaba a punto de comenzar y que pronto tendría que mostrar su cara de triunfo ante todos y prometerles el mejor partido que podrían ver en sus vidas. ¿Tanta presión sentía un chico de 17 años? La noche apenas comenzaba.
-Go Ravens Go! We’re here to show our best, to hell everything else!- eran los cánticos de algunas porristas que se habían tomado la molestia de modificar las porras originales por unas más ‘amistosas’.
Una chica que caminaba difícilmente entre las gradas para poder tomar un asiento libre que había visualizado desde hacía ya unos cinco minutos, mascullaba palabras por lo bajo cada vez que alguien se ponía en su camino. No tenía el mejor humor para soportar a mocosos de secundaria y menos en una noche que se decía llamar “Locura de media noche”. Ella podría encontrarle mucho significado a aquél título y no eran nada placenteros.
-¡Genial, ahora es un buen momento para que demuestren su amor!- le dijo con notable sarcasmo a una pareja que se besaba y le impedían el paso de subir otra grada más. Al notar que ella tenía intenciones de subir, le dejaron el camino libre y volvieron a la posición en la que se encontraban antes de que los interrumpiera.
- Dios, y yo quejándome de Lucy- dijo la chica entre lo que se podría llamar un susurro y una queja para entonces tomar asiento. Ahora si tenía tiempo de visualizar aquello: era un gimnasio pequeño (ahora que lo veía bien) y estaba muy concurrido de adolescentes en su mayoría, o como ella los llamaba: mocosos con hormonas agitadas. Los tamborazos y gritos en las gradas eran cada vez más fuertes y ensordecedores, que incluso por el ruido llegó a pensar que alguien estaba cayendo de algún lado. Con una exhalación algo exagerada, la chica se dispuso a sacar de su simple bolso una libreta de apuntes y un bolígrafo que se encontraba entre las espirales de ésta. Encontró la página adecuada para empezar a escribir; a juzgar por la introducción de un chico singular que hacía el papel de comentarista, se dio cuenta que el partido estaba a punto de comenzar. Aún no podía creer que Luthor la había mandado a cubrir un partido bobo de baloncesto al otro lado del mundo. Ok, quizá exageraba pero sabía que Lex no la quería cerca del Daily en esos días y mucho menos ahora que ella estaba sacando conclusiones de la muerte de Luthor mayor. En fin, mucho no podía hacer y Chloe la había convencido de que quizá lo mejor sería no retar a Lex, aunque ella seguía pensando que le daba más miedo sus pantuflas que el mismísimo Alexander Luthor. Después se encargó de esconder su identificación como reportera (que le había permitido entrar al evento) y dejó ver el nombre de Lois J. Lane.
-Y aquí esta Tim, quién su habilidad de hacer pases excelentes ha hecho triunfar demasiadas veces al equipo…- decía el comentarista cuando un chico salió corriendo a la cancha saludando a todos y colocándose en la fila del resto de sus compañeros; por los que Lois pudo contar sólo faltaba un chico por salir para empezar el partido y tener el equipo completo. Cuando el comentarista comenzó a hablar de nuevo y las luces iluminaron el lado contrario por donde todos habían salido, todos dirigieron su mirada al chico que estaban por presentar. Lois miró también con el bolígrafo listo para anotar, seguro era el jugador estrella que todos esperaban.
-Tiene el récord de 36 puntos en un juego; ha hecho campeón a los Ravens desde que tengo memoria y su padre el es reconocido jugador de los años 80 Dan Scott quién lamentablemente se lastimó y no pudo realizar sus sueños pero él está aquí para impulsar a su hijo hacia la gloria que él nunca tuvo.- las risas se oyeron del lado contrario de las gradas y entonces Lois comprendió que probablemente el hombre del que estaba hablando el comentarista se encontraba en su propio lado.- Damas y caballeros… ¡Nathan Scott!
El chico salió de la nada y empezó a saludar a medio mundo mientras rápidamente se colocaba en la línea con sus compañeros de equipo. Quizá había tomado mucha cafeína en el camino al gimnasio pero ¿era imaginación de Lois que el chico tenía cierta expresión de tristeza que ella podía notar? Una que ella se le hacía conocida, sin embargo aún no sabía con exactitud cual era. Alzó las cejas mientras miraba al chico y un escalofrío le sacudió levemente el cuerpo, recorriendo su cuello lentamente. Era como si detectara cierta similitud entre el chico y ella, una muy grande. Después de un respingo, Lois se dispuso a escribir en su libreta mientras observaba el avance del partido.
Después de 80 minutos o un poco más según las cuentas de Lois, el juego acabó y no tuvo más que esperar a que la mitad de la gente desalojara el gimnasio. Estaba ahí para hacer el reportaje y para hablar especialmente con el chico Scott. Si fuera por Lois, ella ya estuviera camino al hotel en un taxi debido a que no le veía el punto de quedarse a entrevistar a un jugador de baloncesto de una secundaria pública. ¿Qué tenía de especial aquel chico?
Al verlo salir de los vestuarios de nuevo, con su uniforme aún puesto y con una toalla colgando por su hombro derecho sintió que era la oportunidad de ir por él, antes de que otra estudiante lo acosara en el camino.
-¡Disculpa… hey… disculpa!- dijo la chica apresurándose a dónde se dirigía Nathan; aparantemente el chico tenía consigo un aparato de música portátil y sólo reaccionó cuando Lois se puso enfrente de él (con cierta dificultad, tuvo que caminar un poco más rápido debido a que el chico daba pasos muy grandes) para retarlo.- ¿Sabías que te puedes quedar sordo con uno de esos? –le señaló con la mirada el i-pod y le extendió la mano- Lois Lane, reportera del diario el Planeta, en Metrópolis- agregó de una manera simple al notar que él no tenía idea de donde se encontraba el diario; sonrió muy a su modo… quería hacer rápida la entrevista. Sentía que perdía tiempo en aquel lugar.
El chico se quitó los audífonos con cierta molestia y la miró de pies a cabeza. Si fuera una chica de su secundaria no se hubiera molestado en seguirle la plática pero ella no se notaba de Tree Hill y el pueblo era grande, así que al escuchar de donde venía alzó una ceja mirándola un poco perplejo:
Ah… ¿reportera? ¿Quién te envió? ¿Whitey? Es increíble que el viejo piense que aún hago trampa y tomo esteroides en el partido. Dile que no querrá llevar a Dan Scott en su contra- dijo Nathan mirando a Lois un poco y siguiendo su camino para volverse a colocar los audífonos.
Lois sacudió su cabeza y sonrió siguiéndolo. “Si claro, como si un niño mimado fuera a darme la espalda así de simple.”- llegó a pensar la reportera.
Escucha…ahmm ¿Scott? ¿Si? Bueno, no estoy aquí digamos por gusto, y no conozco a ninguna de las dos personas que has mencionado. Estoy en hora de trabajo, así que facilítame la tarea y yo te la facilitaré a ti ¿de acuerdo? – sonrió como lo hacía siempre, sin mostrar fuerza alguna de seguir con la discusión y de querer llegar al motel lo antes posible.
Entonces supongo que me facilitarás la tarea de conseguir alguna beca en una universidad buena ¿no? – dijo Nathan quién se había cruzado de brazos, como retándola también.- Es la única manera positiva que me puede beneficiar alguien como tú.
Lois negó con la cabeza y lo miró de manera desafiante, sonriendo aún. Al parecer el chico era aparte de malcriado, contestón también:
¿Alguien como yo? Oh vamos, no hablarás en serio … por la manera en la que me contestas apuesto a que es tu primera entrevista- le dijo dispuesta a sacar de una vez por todas su bolígrafo de la espiral de la libreta de notas.
¡Hey hey hey! No tan rápido. ¿no crees que el entrevistado pone el lugar al menos? –dijo Nathan sonriéndole de manera engreída y alzando las cejas, haciendo un cierto gesto con su lengua mostrando que aún el juego de palabras no había terminado. - Además, muero de hambre y no soportaría estar por otros 20 minutos en el gimnasio de la preparatoria... ¡necesito aire fresco! - la miró con cierto recelo y le aclaró- …descuida, yo pago muñeca- le guiñó el ojo
Lois deseó haber traído consigo las mismas fuerzas para lanzarle un mazo a su hueca cabeza a aquel muchacho. Ella no necesitaba piropos para considerarse bonita, pero aquella manera altanera de guiñarle el ojo la hizo enfadarse aún más.
Gracias por el gesto pero traje el suficiente dinero para mantenerme a mi misma, Scott –le dijo casi cerrando los ojos y viendo la reacción de él. Se había quitado los audífonos y los había guardado en su maleta que llevaba colgando; quizá pensaba que la entrevista llevaría más tiempo del que pensaba- ¡Hey! No te emociones atlético, esto no llevará mucho tiempo. Soy profesional y ya he preparado las preguntas bases para la entrevista.
Yo creo que no, cumpliremos mis demandas señorita… - se quiso acercar a su identificación que llevaba consigo en la parte derecha de su pecho pero ella lo detuvo con una sonrisa inteligente.
Lane, Lois Lane - le dijo con sequedad y arqueando las cejas de nuevo le aclaró - ¿Qué demandas? No estamos en un juicio y además…
A mi manera - insistió Nathan acercándose quizá demasiado a ella y mirándola. Cualquiera que los viera de cualquier otro ángulo del que ellos se encontraban podría jurar que él estaba a punto de consolarla y abrazarla. El chico era alto y ella no quedaba muy por debajo de él, aunque si tenía que alzar su cabeza para mirarlo.
Después de dudarlo un poco, Lois decidió que lo mejor era no seguir retando al chico si se quería largar de ahí lo antes posible, así que se limitó a sonreír haciendo esfuerzo por que ninguna palabra saliera de su boca más que…- Como quieras.
Hagamos esto- Nathan alzó sus hombros de manera simple y la miró sacando algo pesado y al parecer redondo de su maleta y a Lois no le gustó para nada lo que pintaba aquella escena – Es para que haya igualdad – dijo dejando sus cosas a un lado y empezando a botar el balón alrededor de ella, haciendo círculos lentos de una manera que demostraba que la estaba retando a jugar. – Si anotas a la canasta – alzó el balón con su mano y lo hizo girar con su dedo para sonreírle engreídamente – nos quedaremos aquí, tendrás tu entrevista completa, ¿10, 15, 20 preguntas? las que quieras.
Lois lo seguía con la mirada desafiante para demostrarle que no tenía miedo aunque ella sabía que no era una chica deporte. ¿Los videojuegos se diferenciaban tanto de la realidad?- ¿Qué hay si no Scott? – le dijo quedándose en la misma posición mientras él dejó de girar el balón para después encestarlo y fallar.
Si fallas… – la miró a sus ojos y lo dijo lentamente como si disfrutara cada palabra de aquello. -…haremos esa entrevista, mañana…a primera hora. Comeremos algo, tomarás la bebida que más te guste…como una cita, reportera. – le dijo para esperar la respuesta de ella.
Era un maldito mocoso que sabía como jugar, pero no la intimidaba del todo. Contemplaba ambas situaciones y le trató de ver el lado positivo a ambas. Si ganaba, la situación era perfecta y jamás se tendría que ocupar de aquel chico ‘engreído’ por el resto de su vida. Si fallaba, ganaría un almuerzo gratis, tendría su entrevista… (aunque tendría que prepararla en su portátil en el vuelo de regreso a Kansas) y regresaría con más dinero del que tenía previsto regresar. ¿Unos cigarrillos? No, había dejado de fumar hace tiempo… ¡¿Qué importaba?! Lo podría gastar en lo que ella quisiera. Dejó sus cosas en una grada cercana y caminó hacia él nuevamente.
Trato hecho Scott – le estrechó la mano no esperando a que él lo hiciera y le quitó el balón de las manos que acababa de recuperar para colocarse enfrente de la canasta, a unos cuantos metros de allí.
Mujer con a-ga-llas- le dijo separando en sílabas aquella palabra y sonrió para mirarle desde aquel lugar con brazos cruzados.- Muy sexy debo decir… deberías probar el rugby muñeca – dijo entre una risa leve pero notable.
Deberías de probar ducharte después de cada juego – le dijo ignorando su mirada y concentrándose en la canasta.- “Tu puedes hacerlo Lois” – dijo para si misma y concentrándose de una manera fuerte.- Aquí vas…
El tiro fue algo lamentable; incluso ella podría notarlo. El balón ni siquiera tocó el tablero de la canasta y fue a dar a una silla que estaba detrás de esta. Lois se quedó contemplando el balón como si de alguna forma volviera a sus manos y tuviera alguna segunda oportunidad. Después de algunos segundos de permanecer en el gimnasio silenciosamente (sólo interrumpidos por el eco que hacía el balón rebotando cada vez menos fuerte en el piso) ella exhaló y pronunció por lo bajo: “!Maldito seas Oliver Queen!”.
No sé quién sea él, pero de seguro se tendrá que olvidar de ti mañana por la mañana- le dijo Nathan en un susurro por detrás de ella y quién al parecer ya había agarrado sus cosas y se había colocado de nuevo la maleta para llevarla con su mano.- Mañana en el Karen’s Café… 10:00 en punto Lane.
Lois lo vió marcharse y sintió alguna rabia pasajera que la invadía por todo el cuerpo. Pero eso era normal en ella, lo podía sentir cada vez que algún chico presuntuoso le llegaba a su vida. Para su desgracia, esto sucedía más de lo que ella quisiera. Pero enseguida notó algo que jamás había sentido y que no le gustaba para nada. Alzó las cejas y miró de nuevo al chico que dejaba el lugar, … era algo… parecido a… ¿satisfacción?.
Continuará…
